COVID -19 . ¿Cómo debemos cuidarnos en el momento actual?

La realidad epidemiológica en la Argentina de las últimas semanas, muestra un claro rebrote en la incidencia de contagios por el virus SARS-CoV-2.  La apertura paulatina de numerosas actividades, la libre circulación de personas en los grandes conglomerados urbanos, y el reinicio de múltiples reuniones sociales de distinto tipo, son las causas de este incremento en el número de casos.

Si bien se han fijado protocolos para actividades laborales, comerciales y recreativas, conforme las recomendaciones de las autoridades sanitarias, así como medidas de protección individual y personal que deberían respetar todos aquellos que viven en zonas de circulación viral comunitaria, es evidente que la efectividad y/o responsabilidad de muchas de estas medidas y recomendaciones no es suficiente.

Es necesario volver a concientizar a la población que la pandemia no ha terminado. Peor aún, es muy probable que mutaciones del virus proveniente de otras latitudes lleguen a nuestro país, con una virulencia difícil de prever. Por lo que sabemos, la cepa viral mutada en Inglaterra es más contagiosa que la que conocemos. Si bien parecería menos letal, un aumento inusitado de los contagios y por ende del número de casos moderados o graves, puede saturar nuestro sistema sanitario con resultados temibles. Si en algo nuestro país consiguió diferenciarse de otros, incluso naciones del llamado “primer mundo”, fue en evitar el colapso del sistema sanitario. Vale decir, hemos tenido muchos casos graves y también mortalidad, pero hubo oportunidad de asistirlos dentro de los sistemas de atención tanto públicos como privados.

Sabemos del cansancio y hastío que provocan todas las medidas para prevenir el contagio, pero no minimicemos los riesgos que representa esta enfermedad para nosotros mismos, y para todas aquellas personas vulnerables a quienes se la podemos transmitir.

Por suerte, ha llegado a la Argentina una de las vacunas desarrollada contra este virus, la Sputnik V.  Pero falta tiempo aún para que se vacune el número suficiente de personas que garantice el control de la pandemia.

No perdamos de vista lo que está sucediendo en otras partes del mundo, como en Europa, que adoptaron conductas casi normales en el verano y ahora padecen un rebrote pandémico en algunos casos peor que la ola inicial de la enfermedad. A nosotros nos puede suceder lo mismo, si se relajan las medidas de control social e individual.

Por todo ello, debemos insistir en cuidarnos con lo único demostrado hasta el momento que es efectivo: uso de barbijo, medidas de distanciamiento, desinfección periódica de manos y objetos de uso frecuente, ventilación de ambientes cerrados y la proscripción de reuniones con múltiples personas, a excepción que sean en espacios abiertos y con estos mismos cuidados.

Debemos transitar este último período hasta la vacunación, de la forma más responsable posible. La inteligencia debe dominar las emociones para evitar que el esfuerzo y sacrificio hecho hasta ahora sea en vano.